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En 2004, el dueño de una cadena de televisión en Francia creó polémica al afirmar cínicamente que estaba vendiendo a sus anunciantes «tiempo cerebral disponible» de sus espectadores.
Más de quince años después, el tiempo cerebral disponible de la mayoría de nosotros probablemente se ha reducido considerablemente, ya que estamos constantemente bombardeados por un flujo de información, y por órdenes explícitas o implícitas para reaccionar a ella inmediatamente. Durante un tiempo, puede que hayamos tenido la ilusión de que las herramientas digitales nos liberarían de tareas tediosas y nos permitirían dedicar más tiempo a pensar. Bueno, no ha sido así.
La verdad es que nuestro cerebro está siendo constantemente desafiado por una masa de estímulos – correos electrónicos, Slack, Teams, Zoom, SMS, teléfono, redes sociales, etc. – pero ¿dónde he puesto este maldito archivo? Nuestra «productividad» probablemente se ha multiplicado por diez en el sentido de que procesamos mucha más información, pero ¿cuánto es distracción?
No sé usted, pero por mi parte he descubierto que a menudo tengo mis mejores ideas por la mañana en la ducha, o durante el entrenamiento deportivo. ¿Por qué? Probablemente porque en estas condiciones mi cerebro no está saturado, y simplemente se deja llevar por… el pensamiento.
La Teoría de las Limitaciones de la que emana DDMRP nos anima a identificar la limitación en nuestro sistema. Lo más probable es que para muchos de nosotros esta limitación se ha convertido en la disponibilidad de nuestras propias neuronas.
Si usted trabaja en la parte operativa en el ámbito de la cadena de suministro, no es una excepción: de la mañana a la noche, se enfrenta a nuevos acontecimientos, urgencias, decisiones que hay que tomar en el momento, por no hablar de aquellas reuniones presenciales o a distancia que no ha tenido tiempo de preparar. Si además de eso estás confinado con los niños en casa, y el repartidor llama al timbre, hace calor…
Ante esta situación, los proveedores de aplicaciones para la cadena de suministro necesitan proporcionar soluciones que liberen tiempo al cerebro, que permitan tomar decisiones intuitivas, rápidas y fáciles -que se tomen sin pensarlo- que simplifiquen la colaboración y den tiempo para dar un paso atrás y mejorar.
En el ámbito de las humanidades, se ha introducido el concepto de simplicidad. La simplicidad según Wikipedia es el arte de hacer las cosas complejas simples, legibles, comprensibles.
De hecho, nuestro cerebro es un experto en simplicidad. Tomemos el ejemplo de caminar que aprendimos en nuestros primeros años. Caminar, moverse por el espacio, es un proceso increíblemente complejo que utiliza una multitud de sensores y actuadores en nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es un organismo extremadamente complejo, evoluciona en un entorno complejo y en constante cambio. Y sin embargo, caminamos sin pensarlo. Es intuitivo, reflexivo, y no nos impide pensar en otra cosa al mismo tiempo.

Si se utiliza de forma inteligente, la digitalización nos permite liberar nuestro cerebro, dándonos la poca información que necesitamos para tomar decisiones de manera intuitiva.
Esto se ha hecho con éxito en algunos sectores. Tomemos el ejemplo de la aviación civil. La foto de abajo es de la cabina del Concorde, un avión supersónico que entró en servicio en 1976. Hum, complejo, ¿no le parece?

old-fashioned cockpit

La imagen de abajo representa una cabina de avión moderna. ¿Ves la diferencia gracias a la digitalización? Sin duda, el cerebro del piloto puede concentrarse en las pocas decisiones que hay que tomar y en optimizar el funcionamiento del avión y su ruta. Sobre todo porque el piloto automático se encarga de las operaciones rutinarias.

contemporary cockpit

Por cierto, el MRP también se lanzó al mercado a mediados de los años 70… Francamente, entre nosotros, ¿su ERP se parece más a la primera o a la segunda cabina?
Sin embargo, la complejidad de los aviones ha aumentado considerablemente, y la densificación del tráfico aéreo también ha creado un entorno más complejo. Tenemos mucha más tecnología, pero su uso se ha hecho intuitivo.
Esta es la misma oportunidad que ofrece la metodología Demand Driven. Lejos de ser simplista, un modelo Demand Driven establece una representación digital de la cadena de suministro de la empresa.
Se puede utilizar para representar entornos industriales y de distribución muy complejos, expuestos a un mercado altamente volátil, con múltiples centros, decenas de miles de artículos, listas de materiales profundas, rutas con muchas operaciones, etc. Bien diseñado, este modelo nos permite gestionar esta complejidad a partir de unos pocos puntos de control y buffers que estén bien posicionados y dimensionados.
Por eso nuestros desarrolladores se empeñan en establecer pantallas muy limpias, procesos rutinarios automatizados y vistas personalizables que permiten a cada usuario ver con confianza solo los pocos datos necesarios para tomar decisiones por horas, días, semanas, meses o años. Se necesita mucha de sencillez para ocultar la tecnología y permitir acciones intuitivas. ¡No confíe en un software con pantallas llenas!
Necesitamos liberar el tiempo cerebral disponible de los planificadores y gestores de la cadena de suministro para que, como un piloto de avión, puedan centrarse sólo en las excepciones y en mejorar el modelo.